PUERTAS ENTRE ABIERTAS

Dejar entre abierta la puerta es tener la felicidad a medias, es por
eso que la mayoría de los seres humanos padece, eso que comúnmente
llama “quiero irme”, “Pero también me quiero quedar”, “Quiero que se vaya”
“Pero también que se quede” Siendo este el único impedimento para dejar
de seguir enfrentado o peleando para afrontar soltando lo que tiene
que salir dejando ir para así poder dar oportunidad a que llegue lo
nuevo y de ser posible quedarse o bien cumplir su objetivo y
marcharse. Lo complejo sucede porque el ser humano la mayor parte de su
vida se pasa observando más tiempo por lo que le hubiera gustado haber
hecho y no por lo que aún es capaz que puede lograr, es decir, no se
da la oportunidad de cerrar las puertas que no le aportan nada en su
vida y por ende prefiere seguir simulando que nada sucede en su diario
vivir para no salir de lo que se conoce como zona de confort.

Aquí se pasa como víctima buscando y añadiendo que los culpables son
fantasmas del temor al que se ha enfrentado la mayor parte su vida
como temor a la crítica de su círculo familiar que son quienes con sus
limitantes hacen dudar de sí sea o no culpable de lo que haya
sucedido en alguna parte de su vida. Esto es totalmente falso
porque se debe hacer responsable de su vida y lo que acontece en
ella. Decisión y aceptación son un cambio que puede ser el mejor
aliado para comenzar un nuevo reto en la vida.

El ser humano ve complejo el atreverse a cerrar las puertas que no le
aportan nada por ser su propia presa de inseguridad, no le queda claro
afrontar lo que está por venir porque esta tan acostumbrado a vivir en
este círculo demasiado pequeño que el mismo ha creado en su entorno,
no confiando en su capacidad propia y que es capaz de trascender
haciéndose acompañar por un profesional de la salud para encontrar
solución a tanto tiempo de tener su puerta entreabierta creyendo que
su entorno es tan pequeño que no se cree competente para iniciar y
trabajar en su crecimiento y desarrollo personal y aquí es donde
vuelve a ser presa y de nuevo, el temor le invade a estar solo alejado
de los suyos con los que siente y cree que para ser aceptado la única
manera de poder continuar es seguir dejando la puerta entreabierta.

El ser humano debe comprender y aceptar que nuestra vida es un eterno
de ir, y también de quedarse, pero también saber dejar ir y querer que
algo o alguien se quede siendo responsable con la decisión que toma a
partir de este momento para llevarla a cabo.

En conclusión; todos los que vivimos intensamente nuestra vida hemos
pasado y tenido en algún momento frente a nosotros eso a lo que llama
puertas entreabiertas.

Cerrar las puertas que no te aportan nada a partir de hoy es el
comienzo para iniciar la felicidad.

Hoy cierra las puertas que no te aportan nada para trascender.

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